Además, no sólo hay un tipo de meditación. Apuesto a que lo que os viene a la mente con meditación es sentarse en loto y dejar la mente en blanco. Claramente, ese método no es para mí, que también lo he intentado. Pero meditar también es pensar sobre un tema. Meditar se puede hacer contando respiraciones, enfocándose en una pared en blanco, o en una vela (recordatorio: parpadea, si no duelen los ojos), o visualizando alguna experiencia. Al menos para mí, la visualización me ha parecido la mejor a la hora de indagar en algún tema, sobre alguna imagen...
Las meditaciones guiadas han sido la primera piedra de este camino. Me apunté a un curso gratuito de Ekiria de principiantes que, aunque era bastante básico, me dio ideas interesantes. Había una meditación en audio para realizar cada semana. Al principio tratamos lo fundamental que era enraizarse/conectarse (aquí cada maestrillo tiene su librillo, pero al final siempre es parecido, a mi mente ultra-crítica le convenció) y crear un espacio sagrado (visualizando un círculo de fuego blanco). Semanas después, diseñamos un templo interior y en sus distintas habitaciones ocurrían cosas interesantes, una de ellas entablar conversación con nuestra divinidad interior. Lo interesante para mí es que en este punto, al confiar ya en el método y tener a mi censor psíquico omni-cuestionador callado, pude dejarme llevar. Estuvo bien, y encontré respuestas. Ya no me preguntéis si esas respuestas me las da mi divinidad interior, o mi yo consciente se las está inventando porque no puedo responder a eso, y en el fondo, darle tantas vueltas a esos temas me aleja de avanzar.
Gracias a estas experiencias, a día de hoy empleo la meditación visualizada para otras cosas como meditar con los arcanos mayores del tarot (hemos creado un grupo de estudio de tarot dentro de mi grupillo pagano local).
El procedimiento que sigo para meditar es el siguiente: Observo durante un rato la carta y sus detalles. Luego cierro los ojos, me alineo, creo el espacio sagrado y dentro de él visualizo la carta. Se transforma en una puerta, la abro y entro en "el mundo de la carta". Aquí ya dejo de dirigir conscientemente la visualización y me dejo llevar, primero intento observarlo todo, tocar, escuchar... Y cuando estoy ya distraída con los detalles y relajada, empiezo a interactuar con el entorno, hablo con los personajes, etc. Si me viene algún tipo de pensamiento consciente, pauso la visualización para respirar, desecho el pensamiento para luego y vuelvo a centrarme en todos los detalles que pueda de la visualización hasta que me vuelvo a meter en el estado meditativo.
La sensación es como la de estar en un sueño, casi un sueño lúcido. Sabes que estás en la meditación, pero dejas de pensarlo. Como hay tantos detalles que crear y mantener en la visualización, al menos a mí, no me da tiempo a juzgar si algo es así o no, si está bien o no, sólo crear, fluir e intentar recordar lo máximo posible. Como mucho, mi consciente a veces comenta "qué divertido", "¡fíjate en eso!" o influye ligeramente en las conversaciones con los personajes. El resto, simplemente ocurre, y la simbología se desarrolla por su cuenta, tampoco me preocupo por analizarla en el momento, sólo intento recordar los máximos detalles.
También he visto que es importante, al terminar, volver hacia donde estaba la puerta, salir, cerrar tras de mí y volver al lugar donde estaba mi cuerpo. En las meditaciones guiadas era lo que hacían y por mi experiencia, es mejor. Una vez me distraje y abrí los ojos un segundo y me mareé un poco, así que tuve que volver a cerrarlos a intentar retomar donde lo había dejado. A partir de ahí ya hice correctamente el retorno. Cuando vuelvo sobre mi cuerpo, y empiezo a sentirlo y mover poco a poco las extremidades antes de abrir los ojos, la vuelta se hace más fluida, sin mareos ni dolor de cabeza.
En fin, esta es mi experiencia con las meditaciones visualizadas. No sé si está bien, si es lo mismo que pathworking, si es un viaje astral... Pero al final, me da exactamente igual. Hace un tiempo no hubiera podido apagar al censor psíquico y visualizar tan detalladamente todo, así que para mí es un avance. Como me cuesta tanto adherirme a una práctica, en cuanto encuentro un método que me va bien, intento favorecerlo el máximo posible.
Por último, lo que hago al terminar la meditación es anotar corriendo todos los detalles ocurridos, cómo era el entorno, qué sensaciones he tenido y las conversaciones (intento recordarlas lo más exactamente posible) y lo voy desarrollando de manera narrada.
P.D.: Por cierto, me debato entre publicar esas meditaciones con el tarot o no, ya que siento que son un poco personales. Pero estamos aquí para compartir e inspirar, así que quién sabe. Estad atentos por si acaso, lectores del equinoccio.
¡Khaire!



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